Un ascensor pintado de pasión me encerró entre tus besos, luego el sexo, acceso a promesas sin flexo en exceso, sólo tu piel contra mi piel para sentirme bien, sólo tu luz en la oscuridad, tú la esperanza, la herida, la danza. Tú el dueño de alma enloquecida, tú el diseño de un pañuelo sin despedida. Ayúdame a vivir tu locura y la mía, si soy incrédula o pierdo el tiempo por no amar mejor, me hacia falta alguien como tú. Mis ojos como cartel implícito, que grito, te necesito! me mereció la pena la espera, las horas queman y que mas da, abrázame. Mi alma inerte cree querer verte, pensar en ti no es condición, es afición a la ficción endeble.